Habían pasado un par de semanas desde que la casa Winchester había recuperado una rutina que, aunque aparentemente normal, estaba cargada de silencios estratégicos y miradas que decían mucho más de lo que cualquiera se atrevería a pronunciar en voz alta.
Las vacaciones habían terminado.
Fred había regresado a la escuela con su mochila nueva, una sonrisa orgullosa y ese aire de niño brillante que siempre parecía ir un paso adelante del mundo. Denisse lo había acompañado el primer día, observándo