La casa Winchester estaba en silencio. No era un silencio incómodo, sino uno profundo, denso, como si las paredes mismas descansaran después de un día largo. Fred dormía desde hacía más de una hora; Denisse lo había visto quedarse profundamente dormido, abrazado a uno de sus libros, con el ceño relajado y esa expresión infantil que solo aparecía cuando se sentía seguro.
Ese pensamiento le arrancó una pequeña sonrisa… hasta que notó la ausencia de Noah.
Bajó las escaleras con pasos suaves, evita