La madrugada se filtraba por la ventana en tonos azulados, como si el mundo todavía no se atreviera a despertarse del todo. El reloj marcaba poco más de las cinco cuando Denisse abrió los ojos de golpe, con el corazón latiéndole más rápido de lo normal.
Tardó apenas unos segundos en recordar dónde estaba.
El brazo de Noah rodeaba su cintura con naturalidad, como si ese lugar siempre le hubiera pertenecido. Su respiración era profunda, tranquila, y el leve movimiento de su pecho le provocó a Den