Noah había pasado la noche entera sin dormir. Cada vez que cerraba los ojos, la imagen de Denisse llorando en sus brazos lo perseguía… acompañada del eco venenoso de las palabras de su madre y de Helena.
El amanecer llegó sin ofrecer respuestas. A las ocho en punto, recibió un mensaje que no esperaba.
Helena: “Necesito hablar contigo. Es urgente.”
Noah quiso ignorarlo. Debería ignorarlo. Pero algo en él estaba demasiado roto como para tomar decisiones inteligentes. Así que condujo hasta el pequ