Al día siguiente, la planificación comenzó.
Lorenzo pasó a ser el estratega militar. Marco era el ejecutor. La sala de estudio se convirtió en un centro de comando.
Aurora, por su parte, se enfocó en la logística emocional. Tenía que vender la "aventura" a los niños.
—Papá tiene una sorpresa —dijo Aurora a los gemelos durante el desayuno, manteniendo su voz ligera.
—¿Mágico? ¿Con caballitos y luces? —preguntó Elisabetta, sus ojos brillando.
—Con muchos caballitos y luces.
Matteo, sin