La paz tras la tormenta de los celos había traído una nueva clase de intimidad entre ellos, una más sólida, sin secretos. Pero esa noche, la paz no era una opción.
Lena estaba frente al espejo de cuerpo entero del vestidor, conteniendo el aliento.
El vestido que Matteo había elegido para ella descansaba sobre su piel como un susurro pecaminoso. Era de seda roja, un rojo profundo, del color de la sangre.
El diseño era un arma de seducción. De cuello alto y mangas largas que sugerían recato, per