Mundo ficciónIniciar sesiónLaila no supo si se quedó fría o si la sangre se le fue de golpe a los pies. Un silencio enorme cayó entre ellos y, por primera vez desde que Marcus entró por esa puerta, ella lo vio completamente vulnerable. No asustado. No derrotado. Vulnerable. Como un hombre que lleva días sosteniendo un edificio a punto de colapsar y que, al decirlo en voz alta, finalmente admite que sus brazos ya no aguantan.
—¿Cómo sabes eso? —preguntó Laila con la voz más controlada de lo que sentía.
Marcus tragó saliva.
—Ayer noté un coche blanco estacionado frente al edificio. Pensé que era coincidencia. Hoy estaba en el mismo lugar. Y Clara estaba dentro.
—Marcus… —s







