Mundo ficciónIniciar sesiónMarcus llevaba horas mirando la pantalla del teléfono sin escribir nada. Era temprano en la mañana, Laila aún dormía en su cama, envuelta en las cobijas, respirando con esa calma que él ya había aprendido a atesorar. Melissa hacía garabatos a unos metros, hablando sola sobre “sus bebés ninja gemelos”. Y, en medio de esa paz, había una sombra que no terminaba de disiparse.







