Mundo ficciónIniciar sesiónSe quedaron así, quietos, escuchando juntos el mismo silencio. La luz ya entraba sin timidez, marcando una franja dorada en el piso. Marcus pensó —y fue una certeza limpia— que no quería otra cosa que repetir esta mañana, todas las mañanas posibles. Pensó, sin angustia, que ahora sí podía imaginar una vida con alguien sin sentir que eso lo volvía menos él. Era la primera vez.







