Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche tenía esa calma que antecede a algo importante.
El penthouse estaba en silencio, con solo el rumor lejano de la ciudad desvaneciéndose en los ventanales. La luz era tenue, tibia, casi como si el mundo entero entendiera que debía bajar la voz. Marcus permanecía de pie frente a ella, con la mirada hundida en algo más profundo que los ojos de Laila:







