Mundo ficciónIniciar sesiónLa mañana entró sin pedir permiso, pálida y honesta, con una luz que no brillaba: respiraba. Marcus despertó antes que el reloj, con la boca seca y la cabeza todavía un poco pesada, pero la fiebre al fin como un recuerdo sudado en la almohada. Lo primero que vio fue la manta de ranas medio caída sobre su cintura. Lo segundo, el dragón de Melissa vigilando a los pies del sofá como un perro leal. Se incorp







