Laila no despierta con miedo.
Despierta con conciencia.
No hay sobresalto ni pensamiento inmediato. Solo una sensación distinta, como si su cuerpo hubiera adelantado una noticia que su mente todavía no alcanza a formular. Permanece quieta unos segundos, respirando despacio, escuchando la casa. Marcus duerme a su lado. Los gemelos respiran desde su cuarto. Todo está en calma. Demasiada calma como para ignorarla.
Se levanta con cuidado. Camina al baño. Se lava el rostro. El espejo le devuelve una