Mundo de ficçãoIniciar sessãoMarcus empieza a notarlo sin saber qué está buscando.
No es un cambio brusco. No hay señales obvias. Es una suma de microgestos, de silencios nuevos, de pausas que antes no existían. Laila no está distante; al contrario, está más presente. Pero su presencia tiene otra densidad, como si caminara con un cuidado adicional, como si el mundo se hubiera vuelto apenas más frágil bajo sus manos.
La primera vez ocurre una mañana cualquiera. Marcus está sirviéndose café cuando nota que Laila se queda observando la taza sin llevarla a los labios. No parece distraída. Parece… evaluando.
—¿No te gusta? —pregunta él, levantando la jarra.
Laila parpadea, vuelve en s&iac







