Mundo de ficçãoIniciar sessãoLaila despierta antes que suene el despertador. No porque esté inquieta, sino porque su cuerpo ya no lo necesita. Abre los ojos y durante unos segundos no piensa en nada. Solo siente. El peso tibio de Marcus a su lado. Su respiración profunda, regular. El brazo que descansa sobre su cintura con una naturalidad que no pide permiso porque ya pertenece ahí.
Ese detalle —el “pertenecer&r







