Mundo ficciónIniciar sesiónLaila despierta antes que suene el despertador. No porque esté inquieta, sino porque su cuerpo ya no lo necesita. Abre los ojos y durante unos segundos no piensa en nada. Solo siente. El peso tibio de Marcus a su lado. Su respiración profunda, regular. El brazo que descansa sobre su cintura con una naturalidad que no pide permiso porque ya pertenece ahí.
Ese detalle —el “pertenecer” sin poseer— es nuevo.
Durante semanas, incluso en los momentos buenos, Laila había vivido con una alerta interna constante. Una parte de ella siempre estaba de pie, lista para reaccionar. Ahora no. Ahora su cuerpo descansa primero y la mente llega después.
Gira apenas la cabeza y lo observa dormir. Marcus ya no frunce el ceño como antes. Ya no duerme con la mandíbula ten







