Mundo ficciónIniciar sesiónMarcus se mueve con la calma de quien ya tomó una decisión irreversible. No hay dudas en su andar, no hay rigidez en los hombros. Desde fuera parece incluso… aliviado. Ese es el primer error que cometen todos: creer que la tranquilidad es señal de paz. En Marcus es señal de cálculo.
Acepta la llamada del abogado mientras observa por la ventana del auto el tráfico avanzar lento. Asiente, responde con monosílabos precisos. No pregunta nada que no deba quedar registrado. No deja huellas emocionales.
—Sí —dice—. Hazlo oficial.
Corta antes de escuchar cualquier advertencia moral.
Porque la moral no entra en esta ecuación.
Mientras tanto, Laila está







