Mundo de ficçãoIniciar sessãoMarcus aprendió a dominar el músculo más difícil de entrenar: el de no reaccionar. Al principio le costaba porque su instinto era el de siempre, el de un hombre que resuelve, que corta de raíz, que confronta y protege con el cuerpo si hace falta. Pero con Clara eso era justo lo que no debía hacer. Clara no peleaba con fuerza: peleaba con reacción. Vivía de provocar, de empujar botones invisible







