Mundo de ficçãoIniciar sessãoLaila no habló durante varios minutos después de cerrar la puerta del departamento. No se dejó caer en una silla, no se abrazó a sí misma, no lloró. Caminó despacio hasta la ventana, apoyó la frente contra el vidrio frío y dejó que el pulso se acomodara solo. El mundo seguía ahí afuera, indiferente, intacto, como si nada hubiera cambiado. Pero para ella, todo acababa de reordenarse de forma irreversible.
No estaba en shock. Eso la sorprendió.
Esperaba rabia. Esperaba náuseas. Esperaba el temblor en las manos que había sentido otras veces cuando la realidad la golpeaba de frente. Pero no. Lo que sentía ahora era otra cosa. Algo más bajo. Más denso. Una claridad incómoda, casi quirúrgica. Clara no había actuado desde la locura. Había actuado desde la planificación. Desde la convicción. Desde una lógica torcida, pero lógica al fin. Y entender eso era lo más p







