Mundo ficciónIniciar sesiónLa casa de los padres de Clara siempre le había provocado una incomodidad difícil de explicar incluso antes del accidente, pero esa noche la sensación fue distinta, más oscura, más consciente. Marcus lo entendió apenas cruzó el umbral. No era una casa: era un escenario. Todo estaba demasiado ordenado, demasiado pulcro, demasiado calculado. Como si cada objeto tuviera una función específica dentro de una representación cuidadosamente ensayada. Clara caminaba a su lado con una sonrisa ensayada también, la mano aferrada a su brazo con una posesión que no buscaba cariño, sino control.
—Estás callado —susurró ella mientras el padre de Clara cerraba la puerta detrás de ellos—. Relájate. Es solo una cena.
Marcus asintió, aparentando cansancio, dejándose caer un poco sobre su propio peso como si le costara mantenerse erguido. Había decidido desde antes no beber un







