Los días siguientes a la revelación en el hospital trajeron algo que la manada no sentía desde hacía tiempo: ligereza. Aun la loba Talia seguía muy afectada... Decían que había perdido la razón. El doctor Gregori no se animaba a dar un pronóstico, cuando se le preguntaba, lo único que repetía era que su estado no era para nada bueno.
Aun así, la verdad había despejado el aire y les permitía a Lysandra y a Kael disfrutar de los preparativos de su unión ante los demás. Necesitan un momento asi,