Kael Vyron estaba ya vestido cuando golpearon la puerta con urgencia contenida.
No era un golpe desordenado.
Era firme. Su mente se enofoc por completo, su sexto sentido se lo decía.
Kael intercambió una mirada con Lysandra Ardenne, que aún se acomodaba la ropa sobre los hombros.
—Adelante —ordenó el alfa.
La puerta se abrió y apareció Sebastian, el beta. Su postura era recta como siempre, pero algo en su expresión no estaba en equilibrio.
No traía informes, no traía pergaminos.
Traía gravedad.