La música y las risas habían vuelto a llenar el aire alrededor del gran santuario. El fuego ceremonial ardía en el centro del claro, iluminando las columnas de piedra del Santuario de la Diosa Luna, corazón espiritual de la Manada de Hierro. Era un momento de reencuentro, del inicio de una nueva etapa.
La fiesta de bienvenida para Lysandra Ardenne y sus hijos estaba en su punto más alto. Mesas largas rebosaban comida, copas brillaban bajo la luna, y los lobos celebraban el regreso de su alfa y