—Están bien —murmuró Sara, apoyando una mano suave en su brazo—. Necesitaban ese momento, me alegra que no podamos ayudarlos ,¿no cariño?
Sebastian asintió. Como beta, su instinto era permanecer siempre a la sombra del alfa, cubrir cada ángulo, anticipar cada amenaza. Pero como amigo… sabía reconocer cuándo el líder necesitaba simplemente ser hombre.
Nyra apareció desde el pasillo con expresión solemne.
—No tardan mucho, ¿verdad? —preguntó.—¿me traeran algun otro regalo?
—No pequeña...—respondi