El hospital de la Manada de Hierro estaba concurrido esa mañana. Había otras embarazadas en la manada, eso hizo que en algún lugar del corazón de Lysandra, ella no sintiera tanto miedo. De todos modos había silencio, no de calma, sino uno expectante, cargado de atención. Los pasillos olían a hierbas medicinales y desinfectante, una mezcla que a Lysandra siempre le había resultado extrañamente tranquilizadora… hasta ese día… Ansiaba volver a ayudar a los que pudiera en algún lugar de sanación… c