Lysandra permaneció inmóvil apenas unos segundos más… y entonces se quebró.
—Tranquila... No lo tome así, Luna... —dijo la enfermera conteniendo a Lysandra.
Un sollozo le subió desde el pecho, violento, imposible de contener. Sus labios temblaron y el aire se le escapó en un gemido ahogado antes de que las lágrimas comenzaran a caer, una tras otra, sin control.
—No… no… —murmuró—. No puede ser… yo lo sentía… Kael, yo lo sentía… me estaba acostumbrando a la idea…
Su cuerpo empezó a sacudirse, lo