La mansión Vyron estaba en silencio cuando cruzaron las puertas.Los empleados volvían lentamente a sus funciones, si bien debían seguir en alerta, no había nada que hiciera pensar que estaban en peligro.
Y si alguien pensaba que las cosas se iban a quedar simplemente así... no conocía al alfa Kael Vyron.
No era un silencio vacío, sino uno vigilante. Los lobos patrullaban por turnos, sombras firmes entre los árboles, atentos a cualquier vibración extraña del territorio. Sebastián había duplicado