El murmullo de la Feria de los Orígenes llenaba el claro principal de la escuela. Las mesas rebosaban de maquetas: bosques en miniatura, ríos hechos con papel celofán, montañas de arcilla, lunas en distintas fases colgando de hilos casi invisibles. Los niños explicaban orgullosos sus trabajos mientras los adultos observaban con sonrisas contenidas.
Lysandra estaba de pie junto a una de las mesas, los brazos cruzados, el gesto tenso. No sonreía. No miraba las maquetas. Su atención estaba en otra