La puerta de la oficina se cerró con un sonido seco.
Era un lugar amplio donde nadie los molestaría.El escritorio de madera oscura ocupaba el centro, flanqueado por estanterías llenas de informes, mapas territoriales y antiguos registros de la Manada de Hierro.
Detrás del escritorio, de pie junto a la ventana, estaba Kael Vyron.
Frente a él, sentado con una postura relajada que contrastaba con la tensión del ambiente, estaba Jack Brown. Tomó un lápiz del escritorio y comenzó a jugar con él.
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