El olor a pan recién horneado se mezclaba con el dulzor de las frutas cortadas. Sobre la gran mesa de madera, harina esparcida dibujaba pequeñas huellas donde los gemelos habían apoyado sus manos sin permiso.
Las risas infantiles llenaban el aire...como siempre en la residencia Vyron -Ardenne.
Kiki batía una mezcla con energía controlada mientras vigilaba que uno de los pequeños no intentara probar la masa cruda otra vez.
—No, pequeño lobo —rió ella, apartando suavemente la mano diminuta—. Prim