ADRIÁN
En la oficina soy un desastre. La cabeza no me da tregua y las ideas se atropellan unas a otras. Hoy debo ir a ver a Natalie. Han pasado cinco días desde que se descubrió el fraude y el dinero sigue sin aparecer. Ella insiste en su inocencia y pidió hablar conmigo para corroborar algo de manera personal.
La estación de policía es fría y deprimente. Apenas ingreso, toman mis datos y me conducen hasta el sector donde está recluida. Cuando la veo, el impacto es inmediato. Está demacrada, oj