Capítulo 51: Última advertencia.
ADRIÁN
Las luces del lugar me envuelven apenas cruzamos la entrada. Música densa, cuerpos apretados, miradas que no prometen nada bueno. Camino acompañado de mi chofer, un joven que lleva dos años trabajando para mí. Leal. Discreto. Ese tipo de lealtad se nota, y siempre la valoro.
Ivanov avanza a mi lado discutiendo con su asistente. Ella lo regaña cada pocos pasos, sin bajar la voz, sin miedo, sin cuidado. Él gruñe, refunfuña, pero no le responde como lo haría con cualquiera. Si Vladimir Ivanov detesta algo es que le falten el respeto… y, aun así, ella lo reta como si fuera su madre. El ruso, increíblemente, se queda mudo.
No puedo evitar pensar en ello.
Matthew frecuentando un sitio como este me resulta difícil de creer. Este lugar no es para aficionados. Aquí nadie entra por error.
—Mantente a mi lado —me advierte Ivanov en voz baja—. Este territorio es mío, pero los enemigos siempre pueden aparecer.
Asiento. No discuto. En este mundo, él manda.
Es Elena quien se adelanta y pregun