BIANCA
Camino por la calle buscando el lugar. Entro a un pequeño restaurante y me siento en una mesa junto a la ventana. Pido algo simple, casi por inercia. El hambre aparece tarde, como todo desde que me fui.
La puerta se abre y el sonido de la campanilla me hace alzar la vista.
Aurora entra con Austin en brazos.
Me pongo de pie de inmediato. No necesito decir nada. Ella me observa un segundo —mi ropa, mi bolso, mi expresión— y lo entiende todo. Se acerca y me abraza con fuerza, como si quisie