BIANCA
Hubo comida deliciosa, premiaciones y un ambiente sorprendentemente agradable. Para ser sincera, la noche avanzó mejor de lo que jamás imaginé. Y ahora, mientras la mayoría comienza a marcharse —principalmente gente mayor— camino hacia los baños para retocar mi maquillaje.
La música suena amortiguada desde el salón principal. Me suelto el cabello, dejando que caiga en ondas suaves. Respiro hondo, disfrutando la tranquilidad del momento…
Hasta que escucho su voz… Natalie.
Su vestido rosa