ADRIAN
Hoy es fin de semana, mi madre vino por Austin y se lo llevó para cuidarlo estos días, así que hoy la mansión está insoportablemente silenciosa.
Estoy en el vestíbulo, y admito algo que jamás diría en voz alta: estoy nervioso.
Sí, yo, Adrián Jones.
El CEO de la compañía más influyente del país.
Y todo fue porque insistí —demasiado, quizás— en que Bianca fuera mi acompañante a la cena anual de empresas. Cada día llegaba con algo para ella y una nueva invitación. Y cada día que pasaba se i