Capítulo 9. ¿Herejía?, ¿O verdadera fe?
Entienne no podía dejar de observarla. Su estómago se tensó. Había sentido dolor, furia, desesperanza, pero nunca curiosidad ni ternura en una misma punzada.
Eira lo notó de reojo. Se estremeció. Nunca había visto un hombre. Mucho menos uno como él. Su presencia era una ola de algo desconocido, algo que no sabía si debía temer o admirar. No quiso mirarlo, pero su cuerpo lo sentía.
—Entienne Valois —dijo Rawena, esforzándose por mantener el tono firme después de leer la carta del pontífice —. Bi