Mundo ficciónIniciar sesiónReclamo de propiedad
El pánico era una bestia helada que me trepaba por la espina dorsal. Cada palabra de Jack —«Tienes una cita con tu ex allá abajo»— fue una palada de tierra sobre el ataúd de mi recién descubierta felicidad. Mi cerebro, mi leal pero dramático centro de mando, no me ayudaba en nada.— ¡Peligro! ¡Repito, peligro inminente! ¡El enemigo ha traspasado el perímetro! ¡Abortar misión! ¡Abortar!— ¡No puedo abortar nada! —grité en un susurro desesper






