28. La espera (L2)
Al llegar a las puertas de cristal, se detuvo un instante, sintiendo la mezcla de nerviosismo y esperanza que la había acompañado durante toda la semana. El aire a su alrededor parecía cargado de posibilidades. Se enderezó, ajustó ligeramente su bolso en el hombro, y con una última respiración profunda, se dispuso a entrar al banco. Su destino, pensó, estaba a punto de cambiar, y todo dependía de lo que sucediera a partir de ese momento.
El Banco Leona se alzaba majestuoso en la esquina de una