Valentina
El frío de la sala se sentía aún más penetrante con mis manos atadas detrás de la espalda y las piernas adormecidas de estar en la misma posición por tanto tiempo.
Mi cuerpo estaba rígido, el dolor punzante en mis muñecas me decía que llevaba horas allí, inmovilizada. A mi lado, el hombre vestido de Shadow se retorcía de vez en cuando, intentando liberarse.
Sentí la furia arder en mi interior. Todo esto había sido idea suya, de Shadow, y no me lo podía sacar de la cabeza.
Me había pro