Elara retrocedió por el conducto con el corazón golpeando sus costillas como un pájaro enjaulado. Las palabras de la bruja daban vueltas en su cabeza: *el anillo*. Aquella joya que ella había tomado en un momento de envidia y ambición, ahora era la única llave para salvar la cordura de Kael.
Salió de la ventilación en la despensa, jadeando y cubierta de hollín. Se limpió como pudo y corrió hacia su habitación. Buscó entre sus escasas pertenencias hasta que sus dedos tocaron el metal frío y la p