Pasaron los años, y lo que una vez fue un reino dividido por el miedo y la sombra de una bruja, se convirtió en una leyenda de prosperidad y justicia.
El castillo de las sombras ya no hacía honor a su nombre; la luz de las antorchas y las risas infantiles llenaban los pasillos que antes guardaban silencios gélidos. El pequeño Valerius creció como un cachorro fuerte, siempre bajo la mirada vigilante de su padre, Kael, y la dulzura inagotable de su madre, Aylén.
Una tarde de verano, el reino ent