Avanzaron por los pasillos del palacio en silencio, escoltados a prudente distancia. Aylén caminaba con pasos cuidadosos, tratando de no perder el equilibrio ni la compostura, aunque por dentro todo era un torbellino. Las paredes altas, las lámparas encendidas incluso a esa hora, los tapices con símbolos antiguos… todo la hacía sentir pequeña, como si hubiera entrado en un mundo que no había sido hecho para alguien como ella.
Kael se detuvo finalmente frente a una galería amplia, abierta a un p