La bruma fría se arremolinaba sobre el lago del Olvido, cubriendo el lugar con un silencio tan denso que parecía pesar sobre los huesos.
El agua negra reflejaba destellos de luz como si guardara miles de secretos bajo su superficie. Narella se sentía atrapada entre el aire helado y el ardor que le quemaba el pecho.
Un dolor lacerante, profundo, la invadía, y en lo más salvaje de su alma, su loba rugía, desgarrada por los celos y la desesperación.
Podía sentir cómo cada fibra de su cuerpo le supl