Alessia caminaba por el pasillo principal del palacio, flanqueada por columnas de mármol blanco y cortinas de terciopelo azul, mientras su criada favorita le hablaba en voz baja sobre asuntos triviales de la corte.
La princesa apenas la escuchaba. Sus pensamientos iban dispersos... hasta que esa voz la atravesó como una flecha.
Se detuvo en seco. Su corazón palpitó con violencia, como si hubiese recibido un golpe en el pecho. Sabía quién era incluso antes de girarse.
Lucien.
Él estaba ahí, de pi