Los días que siguieron al trasplante de médula se deslizaron en una rutina de monitoreo constante y una esperanza cautelosa. Ethan, aunque aún frágil, mostraba signos de recuperación, pequeños brotes de vida que eran un bálsamo para el alma de Sienna.
Todo parecía dar a entender, que el trasplante de médula de Leo había surtido efecto, sus células sanas comenzaban a anidarse en la médula de Ethan, y la fiebre, esa compañera constante y temida, empezaba a ceder.
Pero con cada mejora en la salud