La puerta trasera del club se cerró tras ella mientras la mano del Alfa continuaba guiándola hacia las escalerillas y luego hasta el callejón.
Sienna hizo un rápido movimiento con el brazo y se zafó eficazmente del firme agarre de Leo, mientras seguía luchando por controlar sus impulsos y bajos instintos activados por culpa del hilo y su influjo de apareamiento.
— ¿Qué sucede? — él se giró para verla jadear e inspirar profundo.
— No soy tu marioneta, Evans, hasta aquí llegamos juntos, solo acor