38: Orden de restricción
A la mañana siguiente, Andrew me despierta con una taza de café y una mirada suave. El sol está radiante, a pesar de todo lo que viví ayer, su cama era tan cómoda que caí dormida profundamente. Mi cuerpo está tenso y duele en algunas partes, en parte por el enfrentamiento y huida de James y la otra parte por el sexo apasionado que tuvimos anoche. Lo miro, mientras bebo un sorbo de café. Él está vestido con un traje impecable, el cabello peinado y recién duchado, huele al perfume costoso que usa.