EMELY.
Dax no decía nada. Solo apretó más a Kasidy contra su pecho, emitiendo un ronroneo bajo y posesivo que resonó en todo el salón. Magnus y Garino relajaron la postura, entendiendo que el peligro inmediato se había transformado en algo mucho más complejo: un reclamo legítimo.
—Si es tu primo, entonces es de confianza —sentenció Magnus, aunque no quitaba la vista del moreno—. Pero tenemos un problema. Vargo sigue ahí fuera, y ahora que su "marca" falsa ha sido pisoteada por un mate real, va