EMELY.
Soraia suspiró, dejando que Tommy se acomodara mejor en su regazo. Sus ojos se perdieron en el horizonte, como si estuviera viendo las montañas del Norte de nuevo.
—No fue un rescate cualquiera, Emely. Yo era una de las mejores guerreras de mi padre, el Alfa de la manada enemiga. Me enviaron a esta frontera para eliminar a los rastreadores de Olivar. Pero una noche, durante una tormenta eléctrica, hubo un desprendimiento en el desfiladero. Quedé atrapada de cintura para abajo bajo tonela