Sebastián
La llamada de Alejandro Doria en Montecarlo fue el disparo de salida de la guerra definitiva. Mi padre biológico, el archirrival de Belmonte, me estaba chantajeando con la vida de Victoria.
Miré la confesión de Eliseo Ferrer y la prueba de ADN que Victoria me había enviado. Era innegable: yo era un Doria, el arma perfecta para mi padre.
—Tenemos que ir a Doria Technologies —dije a Aitana, guardando la prueba en mi maletín.
—Es una trampa, Sebastián. Él quiere humillarte, obligarte a