Sebastián
El golpe de la traición de mi madre adoptiva, Victoria, fue el clavo final en el ataúd de mi pasado. La mujer que había creído que me amaba, la esposa de Eliseo, había pagado a Lina Durán para que me abandonara. El dolor era inmenso, pero ya no había secretos. Me volví hacia Sebastián, quien me abrazó con una comprensión silenciosa.
—Nos duele, Aitana. Pero ahora sabemos exactamente quiénes somos y de dónde venimos. Y lo más importante: sabemos a dónde vamos.
—Vamos a reconstruir. Per