capitulo 77

Stvros sonreía mientras miraba a través del vidrio a sus hermosos nietos: un par de niños iguales a su madre.—Son hermosos, hijo —dijo el, mientras una lágrima se deslizaba por su mejilla.

—Lo son, papá. Deberían ir a descansar. Dakota necesita dormir —respondió Alekos.

—Está bien, pero volveré más tarde. Quiero ver a mi nuera.

—De acuerdo, papá. Pero ve a descansar un rato.—Son hermosos, Alekos. Felicidades —dijo Penélope, abrazando a su hermano.—Luego volveremos —añadió Helena.

—Les saqué varias fotos, mi ahijada las va a amar —añadió Eliot

Alekos se despidió de su familia y fue hacia la sala de partos a preguntar por su esposa.—Señor Ravelli, su esposa ya está en la habitación. Sígame —dijo la enfermera.

Alekos la siguió. Ella abrió la puerta y ahí la vio.—La dejaremos dormir. Si todo sigue bien, a la tarde le traeremos a sus hijos. Debería ir a descansar.—Prefiero quedarme aquí, por si despierta.—No va a despertar pronto. Vaya a descansar —insistió la enfermera.—Está bien… iré
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